lunes, 28 de marzo de 2011

La evolución o la influencia del medio

Pensaba comenzar este blog con un presentación al uso y algo sin mucho contenido tan sólo para irme haciendo con la herramienta, pero hoy ha surgido un hecho, que por desgracia se da más de lo que me gustaría, que ha dado origen a "mi primera cosa"

Existen corrientes que opinan que la conducta, el comportamiento, la actitud de los individuos, en definitiva, lo que cada uno somos y pensamos y cómo lo manifestamos e incluso, como percibimos lo que se encuentra a nuestro alrededor, tiene su origen en la parte física y, por tanto, genética de cada cual.
No nos pensemos que son corrientes que están ya abandonadas por obsoletas, es más, en los últimos años está habiendo un resurgimiento de este tipo de planteamientos.
Yo, muy lejos de saber ni de tener conocimiento sobre nada de esto, en realidad, se me hace bastante evidente que si bien es cierto que todos llevamos una carga genética que nos predispone, es el ambiente (cultura, educación, experiencias vividas, etc..) el que realmente provoca que esa información que cada cual trae en su mochila se manifieste o no y cómo lo haga.
Quizás el más claro ejemplo de la influencia del entorno es la relación padres-hijos. Me resulta llamativo ver como los padres se (nos) escudamos en frases hechas como "yo lo que quiero es por su bien", "con todo lo que yo le quiero..." (cómo si eso nos evitara equivocarnos) y otras muchas, que son tablas de salvamento para justificar nuestras decisiones para con nuestros hijos. ¿No deberíamos primero saber nuestras limitaciones, nuestros miedos y nuestras frustraciones? ¿No creéis que esto nos ayudaría a ofrecer un entorno saludable donde nuestros hijos crecieran como individuos independientes?
Me parece terrible ver como produce orgullo en los padres ver que sus hijos son copias de ellos mismos. Supongo que se debe al "más vale malo conocido que..." o , lo que es peor, se traduce en tener el control y por tanto, el poder. ¿No resulta inquietante todo esto? Se supone que las relaciones entre padres e hijos son las relaciones más puras y desinteresadas, ¿no?
Da igual si son felices o no, incluso mejor si no se lo plantean, porque lo importante es que los padres no se enfrenten a uno de sus mayores miedos: no saber que va ocurrir con tu hijo. Y es curioso porque cuando se habla de los padres estos siempre defienden que ser padre es dejar de ser uno mismo para vivir para y por tus hijos. Quizás este es el problema, quizás habría que dejar de vivir para tus hijos y vivir con tus hijos. Y otra observación, detrás de tanta entrega existe mucho egoísmo. Egoísmo porque si realmente fuera algo desinteresado no se sentiría decepción al ver que nuestros hijos no siguen nuestras "leyes universales".
No es que piense que todas estas relaciones son un fracaso, pero si creo que debiéramos pensar en ello con mayor honestidad. Sí es cierto que la mayor parte de los padres quieren lo mejor para sus hijos y luchan por conseguirlo y lo consiguen, pero no es menos cierto, que crecemos rodeados de mensajes que crecen con nosotros y que nos impiden ser libres.
Hace no mucho le escuché rememorar a Jesús Bernal, un conferenciante al que oí hablar, una frase de la película "Adivina quién viene a cenar esta noche", en la que el padre de un protagonista al ver que éste le desoía en sus consejos y sientiendose amenazado le empieza a recordar todo lo que ha hecho por él y el personaje le dice que  había hecho lo que creyó su obligación, que él no le pidió nada. Ahora esa era su vida y  tomaría las decisiones que creyera convenientes para vivirla"
¡Eso es! Esta es la clave. Los padres deben proporcionar las herramientas de que se disponga para que esos hijos crezcan adecuadamente, sin miedos, amenazas, ni expectativas puestas en ellos pensando que así serán más felices. Mentira, así serán los padres más felices y vivirán más tranquilos.
No nos engañemos, no lo hacemos por ellos, lo hacemos por y para nuestra tranquilidad.
Para acabar, creo que esta manera de crecer provoca una sociedad descontenta, sin ilusión. Individuos que no saben  cuestionarse a sí mismos y que pierden capacidad de reflexión. Creo se acostumbran a seguir a referentes y a poner poca cosa en tela de juicio... y esto no nos lo da la genética.